EL REY, EL SUFÍ Y EL CIRUJANO
mmm... ya mero muy pronto próximamente, se acerca mi Nu3Va obr4...
un comic de un chiKo mui Vuen4 Onda
k sufre peripecias diarias...
pero en fin, t4l v3z tard' un poko n' llegar a zu5 localidadAds.
Mientras les contar´3 un pekeÑ0 kuent0... okay?
okay, aki vamos...
ammm, mhhhemmm...
En tiempos antiguos, un rey de Tartaria había salido a caminar en compañía de algunos de sus nobles. Al costado del camino había un abdal (un sufí peregrino) que gritaba: "A quienquiera que me dé cien dinares, le daré a cambio un buen consejo".
El rey se detuvo y le dijo: "Abdal, ¿cuál es el buen consejo que das por cien dinares?". "Señor -contestó el abdal-, ordena que me entreguen esa suma, y te lo diré de inmediato". Así lo hizo el rey, esperando oír algo extraordinario.
El derviche le dijo: "Mi consejo es éste: nunca comiences nada sin haber reflexionado cuál será el final de tu empresa". Al oírlo, los nobles y todos los presentes se echaron a reír y afirmaron que el Abdal había sido muy sagaz al pedir el dinero por adelantado. Pero el rey dijo: "No tienen por qué reirse del buen consejo que me ha dado este abdal. Nadie ignora que todos debiéramos pensar muy bien antes de emprender cualquier cosa. Pero a diario somos culpables de no recordar lo que pensamos, y las consecuencias de esto son muy graves. Valoro mucho el consejo que me ha dado este derviche".
El rey decidió tener siempre presente el consejo recibido, y ordenó que fuera escrito en letras de oro sobre las paredesy grabado en una fuente de plata.
Algún tiempo después, un conspirador intentó asesinar al rey. Sobornó al cirujano real con la promesa de conseguirle el cargo de primer ministro del reino si clavaba su bisturí envenenado en el brazo del soberano. Cuando llegó el momento de hacerle una sangría al rey, llevaron una fuente para recoger en ella la sangre real. De pronto, el cirujano reparó en las palabras grabadas en el recipiente: "Nunca comiences nada sin haber reflexionado cuál será el final de tu empresa". Sólo entonces se dio cuenta el cirujano de que, si el conspirador llegaba a ser rey, podría hacerlo asesinar de inmediato, con lo cual no tendría necesidad de cumplir con lo pactado.
El rey, al ver temblar al cirujano, le preguntó qué le sucedía. El cirujano confesó la verdad. El conspirador fue apresado, y el rey mandó llamar a todos los que habían estado presentes cuando el abdal dio su consejo, y les dijo:"¿Todavía se ríen del derviche?".
SMILE!"
n_nx



